Sus ojos volvieron a brillar.
Se levantó una mañana, se vio al espejo, se dio cuenta que sus ojos volvieron a brillar.
Sus ojos brillaban porque entendió que el buscar no tiene sentido. Es aquella búsqueda interna la que realmente satisfará. Hoy desde la soledad como compañera entendió que es en el interior donde están las respuestas.
Es amor propio el que genera el de los demás hacia a él. Ha habido tiempos negros, de oscuridad absoluta y profunda. Donde sus ojos no brillaban porque no creía en él. Sus ojos no brillaban porque era aquel mar que yacía en ellos que no le dejaba ver.
El ya no huirle a la tristeza sino mas bien enfrentarla, entenderla y hablar con ella se convirtió en su meta. Ella no es siempre bien recibida, es aquella que cuando la enfrentas, por no querer verla más, te da esa luz en la oscuridad para así poder darle la espalda y salir. Es el resorte necesario para saltar. Enfrentarla se volvió su necesidad.
La tristeza ya no está. Es ahora esos aires de melancolía que se respiran de vez en cuando como el incienso, pero sin mas que un vago pensamiento.
Es ahora, la soledad su compañera. Esta vez a diferencia de otras veces no le asusta. Es con ella con quien esta trabajando e implotando sentimientos ocultos y viejos que no le dejan avanzar. Es aquella luz, dada por la tristeza para salir, que con la soledad ahora busca en su interior.
Esta vez es ella quien le acompaña y asombrosamente no se siente solo.
Con cadenas rotas y lastres caídos se avanza sin olvidarse lo vivido. Olvidar es un error, porque nos haría cometerlo nuevamente.
Ya se canso de buscar, ahora quiere que lo encuentren.
Hoy me di cuenta que mis ojos han vuelto a brillar.







Y tu hiciste brillar los míos. Necesitaba leer esto.
¡Mua!
Este escrito es muy YO en este momento!
EXCELENTE José, gracias por compartirlo